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Bajo agua. La situación en el Bajo Yuna, en la provincia Duarte, se agudizó debido a la crecida del río Yuna, donde quedaron bajo agua decenas de viviendas en sectores como Reventazón, el Junco y los Rieles. 

Los ríos arrasaron con todo a su paso en zonas vulnerables

María se fue, pero a su paso por República Dominicana el huracán dejó una estela de destrucción y personas desplazadas. No importó que las autoridades emitieran un alerta temprana. República Dominicana amaneció con serias inundaciones, comunidades aisladas, acueductos dañados y más de 16 mil personas desplazadas hacia albergues y casas de familiares y amigos. Cientos de habitantes de comunidades del noreste dominicano se han quedado sin nada tras el paso del huracán María, principalmente, a causa de la precariedad de sus viviendas, construidas con zinc y madera y que, en muchos casos, han sido arrasadas por la crecida de ríos. Como siempre, las zonas vulnerables fueron las más golpeadas, pero allí llegó la solidaridad de la gente y la respuesta del Gobierno.

Algunas localidades quedaron como pueblos “fantasmas” al quedar sin servicio de energía eléctrica y sin comunicación telefónica. Muchas zonas afectadas por inundaciones y con mayor cantidad de personas en albergues ahora están expuestas a enfermedades.

El asunto es que, hace solo dos semanas, el huracán Irma también causó estragos y dejó a miles de personas damnificadas.

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